La danza del vientre o danza oriental
La danza del vientre es una danza de las más antiguas que existen y se cree que proviene del antiguo Egipto. Es famosa por sus suaves y fluidos movimientos de cadera y vientre, pero en esta danza movemos todo nuestro cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de los pies, coordinando y disociando cada parte de una manera asombrosa.
Beneficios de la danza del vientre:
Mantiene y desarrolla la flexibilidad articular, por eso es recomendable tanto para personas sanas como para aquellas personas que tengan problemas de reuma y artrosis, ya que alivia y previene estas dolencias.
Fortalece y mantiene elástica la columna vertebral. De esta forma, mejora nuestra postura corporal, evita la rigidez de las vértebras, tonifica la musculatura de la espalda con lo que se alivian los dolores de espalda, sobre todo los dolores lumbares.
Fortalece el sistema nervioso, por eso es tan recomendable para personas que sufren de estrés y ansiedad, ya que gracias a la respiración controlada, la concentración, la música árabe, convierte a la danza oriental en una terapia que se situa al nivel de disciplinas como el YOGAy el TAI CHI.
Actúa sobre los órganos sexuales internos de la mujer, gracias a los movimientos pélvicos y abdominales tan característicos de esta danza. Así, mientras bailamos estamos realizando un suave masaje en estos órganos (útero, ovarios) y fortaleciendo la musculatura de esa zona, con lo que se mejoran los problemas de menstruación (alivia los dolores que se producen en este periodo), previene de desprendimientos de vejiga (que pueden provocar pérdidas de orina con el paso de los años), prepara para el parto y acelera la recuperación en el postparto.
Mejora y fortalece el sistema cardiovascular y el tránsito intestinal.
Mejora el tono muscular global de todo el cuerpo, pues se trabajan también los brazos, los hombros, las manos, el cuello y las piernas.
Ayuda a la pérdida de peso y mejora muy notablemente la coordinación.
La práctica de la danza oriental nos conduce a un equilibrio psíquico mediante la actividad física combinada con la relajación y la música oriental (por eso se dice que cuando se baila danza oriental se realiza una meditación en movimiento).
Fortalece la autoestima y la confianza de la bailarina, porque nos ayuda a estar más a gusto con nosotras mismas, a aceptarnos y a amarnos. Gracias a la sutileza, sensualidad, erotismo y elegancia de la danza oriental, la bailarina descubre en su interior su belleza, tanto física como espiritual.
Nos permite desconectar de los problemas cotidianos, las tensiones y el estrés diario, que tanto nos perjudican.
Contraindicaciones:
No existen. Cualquier persona puede practicar la danza oriental, sea cual sea su edad o condición física. Además, es un ejercicio ideal para las mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz.